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Las dos caras de la inversión en energías alternativas

Martes, Agosto 5th, 2008

27/07/08

El cambio de sensibilidad de los consumidores y de los políticos hacia los problemas medioambientales ha abierto una veta para la inversión.“Sin que nuestra intención sea alabar a aquéllos que argumentan que el cambio climático es la cuestión más grave a la que se enfrenta la raza humana en la actualidad, empieza a ser evidente que en los próximos veinte años va a representar una de las mayores áreas de inversión”. Así introducía hace unos meses el director de inversiones de un importante banco de inversión una nota dirigida a sus clientes, en la que intentaba persuadirles de la conveniencia de no perderse este tren de oportunidades.


Su recomendación llegaba en un momento de plena efervescencia de la “inversión verde”, auspiciada por los grandes gestores de fondos que, siempre atentos a todo aquello susceptible de generar beneficios, marcan las tendencias del mercado.Como consecuencia de esta moda, basada en expectativas hasta cierto punto razonables teniendo en cuenta la creciente sensibilidad de los consumidores y los poderes legislativos hacia los problemas del medio ambiente, pero también justificada por una indisimulada especulación, las compañías dedicadas a la generación de energías alternativas (eólica, solar y biocombustibles), así como las proveedoras de servicios y tecnología medioambiental, hicieron su agosto durante el año pasado. El estallido de la crisis crediticia no sólo respetó a unas empresas que, en buena parte, eran unas recién llegadas a la bolsa, sino que actuaron como sector refugio en las fases de mayor volatilidad del mercado. Los expertos interpretaban que las nuevas políticas energéticas de los gobiernos no tenían marcha atrás, lo que de algún modo garantizaba las inversiones.
El paso de los meses ha mitigado el optimismo. “El endurecimiento del acceso a la financiación es uno de los motivos”, dice Isidoro del Álamo, analista de Venture Finanzas. El interés en estas compañías “se fundamenta en la visibilidad [del negocio] a largo plazo y en objetivos también futuros. Necesitan apoyo financiero y apalancamiento. Esto no es ahora fácil teniendo en cuenta las incertidumbres del entorno”, añade Del Álamo.Por otra parte, los inversores han empezado a fijarse más en los datos fundamentales de las compañías. “Veníamos de unos tiempos en que valía todo. Esto se ha perdido. No es lo mismo hablar de empresas dedicadas a la producción de energía eólica, que ya contribuyen al sistema energético, que de compañías de energía solar o biocombustibles, tecnologías que se encuentran en fase más experimental. Éstas pueden llegar a ser un complemento, pero ahora no son competitivas”, explica el experto de Venture Finanzas.“El inversor que entra en este sector está comprando, en cierto modo, humo. Su potencial de crecimiento es muy elevado pero, de momento, está muy difuminado”, según un gestor.Los expertos sostienen que en este universo heterogéneo, representado por seis compañías en el mercado español (Abengoa, Acciona, Fersa, Gamesa, Iberdrola Renovables y Solaria), hay que ser muy cuidadosos y diferenciar unos proyectos de otros.


En principio, la corrección de las cotizaciones de las acciones de estas empresas desde el comienzo del año –pierden entre un 1,63%, en el caso de Gamesa, y un 71,74%, en el de Solaria– han situado a esta media docena de valores con un interesante potencial de revalorización hasta sus precios objetivos. De acuerdo con las valoraciones que maneja el consenso de los analistas que reúne FactSet, el recorrido al alza de los títulos oscila entre el 19,9% de Gamesa, y el 174,74% de Solaria (ver cuadro).
Pese a contar con menor proyección teórica, Gamesa es el valor más recomendado por las firmas de inversión. El 76% de las los equipos de análisis que elaboran el consenso de la agencia Bloomberg aconseja comprar acciones de la compañía eólica. “Es verdad que cotiza con prima [respecto al resto del sector], pero no me preocuparía, ya que está bien posicionada en tecnología y tiene visibilidad a largo plazo”, sostiene Del Álamo.Iberdrola Renovables es otra de las opciones en la que más atención fijan los expertos. Consideran que la próxima aprobación del nuevo marco regulatorio del sector en Estados Unidos podría favorecer a la empresa, ya que concentra el 50% de sus capacidad de crecimiento en ese país.Proyección en EEUU Los analistas de Ibersecurities han revisado recientemente al alza sus estimaciones sobre Iberdrola Renovables “fundamentalmente por los mayores precios de venta esperados en EEUU, así como por el incremento de la capacidad de almacenamiento y gestión de gas en el país norteamericano”. Estos expertos creen que en la situación de incertidumbre actual del mercado la compañías podría continuar actuando como valor defensivo por su modelo de negocio diversificado y riesgo limitado, y han cambiado su recomendación de vender a comprar.Además de la entrada directa en acciones de las compañías dedicadas a las energías alternativas que cotizan en  bolsa, el inversor tiene la opción de tomar posiciones en este sector a través de los fondos de inversión. En España se comercializan once instrumentos de inversión colectiva con la clasificación de ecología y tecnología medioambiental.Los hedge fund están también cada vez más activos en este segmento. Man Group, una de las firmas de inversión alternativa más importantes del mundo, acaba de anunciar el lanzamiento de un nuevo fondo, denominado MENA Associated Gas and Global Enviroment, que pretende captar 1.500 millones de dólares para invertir en proyectos de gas asociados a la producción de petróleo crudo y su utilización en la generación de electricidad de otros productos, de modo que se contribuya a reducir los gases del efecto invernadero. fuente: expansion.com

Impacto de la Formula 1 en la ecología

Miércoles, Junio 25th, 2008

por Arnau Fuentes

Los bólidos de Formula 1 consumen un litro por kilómetro. De este modo, los 20 participantes en el campeonato van a quemar durante toda la temporada 2008 unos 120.000 litros de combustible. Un consumo parecido a un avión de 300 pasajeros en un vuelo entre Pequín y Los Angeles. Por otro lado, el traslado de todo el circo de la F1 desde Australia al Japón o Brasil consume mucho más que todos los coches en el circuito. Por eso, una de las primeras medidas de la Federación Internacional de Automobilismo ha sido reducir en 55 kilos el peso de los monoplazas con tal de ahorrar en combustible en la carrera y también en el transporte, medida a la que seguirán un seguido de normas, como la que ya se aplica desde hace poco: incluir un 6% de biocombustible en los carburantes de los coches.

Juan Carlos Pérez, responsable Shell F-1:Que es un paso adelante, no es un paso definitivo, y se esperan nuevos cambios más adelante. La regulación volverá a cambiar en el año 2010 y el interés nuestro es que se introduzcan componentes de segunda o de tercera generación. Quiero decir, aquellos componentes que no compiten con alimentos.El año pasado, investigadores británicos intentaron impulsar un prototipo hasta los 320 km/h con un combustible basado en aceite de Jatropha. Pero también se buscan nuevos materiales reciclables y biodegradables para carrocerías y neumáticos. Solamente en un gran premio de F1, se consumen 2.200 neumáticos, que Bridgestone fabrica al estilo tradicional, con acero y caucho.

Por otro lado, los mecánicos también trabajan para aprovechar toda la energía que se disipa en forma de calor en diferentes puntos del vehículo. El año que viene, los monoplazas incorporarán sistemas para reaprovechar el calor que generan los frenos, unos 700º o más, y también la inercia de la frenada.Dennis Chevrier, responsable de Motores Renault lo explica:O bien ponemos a punto una masa, o recargamos una batería. Es decir, en vez de preparar una masa que empuje al vehículo y aporte velocidad, se puede usar un generador que cargará una batería, que devolverán la energía a un motor eléctrico que ayude al de combustión a propulsar el vehículo.Esta forma de recuperar energía abre el camino a la propulsión eléctrica y la reducción de emisiones en la Fórmula 1, una competición que constituye un gran campo de pruebas para elementos que luego se ven en los coches de calle, como lo fueron en su día los retrovisores, los cinturones de seguridad o algunos sistemas de freno.

Huella de carbono cuando vamos “al super”

Miércoles, Junio 25th, 2008

Esta mañana leí un artículo en el periódico, donde se comentaba  la iniciativa que han tenido en el Reino Unido de incorporar en las etiquetas de los productos de consumo masivo, como los que compramos en los supermercados, la información sobre las emisiones de CO2  que se emitieron tanto en el proceso de producción como en el transporte de dicho producto hasta llegar al punto de venta. Es decir, que ahora además de mirar las calorías que tiene un producto, algo que muchos ya nos hemos acostumbrado a hacer, vamos a empezar a mirar si el producto es respetuoso con el medio ambiente o no. 

Ciertamente me parece una buena iniciativa, ya que los consumidores podemos hacer mucho en favor del medio ambiente haciendo unos pocos cambios en nuestros hábitos de compra. Además con la concienciación medioambiental actual, las empresas que sigan las tendencias del mercado pueden sacar buen provecho de ello a través de diferenciarse de la competencia. Eso sí, espero que el ser medioambientalmente sostenible no implique ser económicamente insostenible, porque dada la coyuntura económica actual no creo que muchos estén dispuestos a pagar un precio demasiado elevado. 

Los productos “medioambientalmente” responsables para que realmente se establezcan deberán de ser diferentes pero no por su coste.  No obstante, me  parece una buena herramienta de marketing en los tiempos que corren, que evidentemente no debe quedarse sólo en eso, sino ser un verdadero compromiso por parte de la empresa y de sus consumidores.

Estoy segura de que en unos años, esta información será obligatoria y ya no podrá ser utilizado como factor diferenciador de un producto. Así que señores empresarios aprovechen el momento y pongan su granito de arena en la sociedad y en su bolsillo.