Archive for the ‘Resposabilidad Social’ Category

La ecología, otra gran víctima de la crisis

Martes, Agosto 5th, 2008

La necesidad de dar respuesta política a los precios del petróleo y los alimentos amenaza las causas ecologistas. Muchos Gobiernos piensan en nucleares, transgénicos y otras soluciones poco o nada verdesHay muchos perdedores en nuestro nuevo mundo de gasolina y alimentos caros: los pobres en casi todas partes, las clases medias bajas, las compañías aéreas, las empresas de importación de alimentos… Y ahora aparece una nueva víctima: el sueño ecologista de conseguir un mundo más sostenible, equilibrado y equitativo.

Esa visión de una Tierra armoniosa está amenazada por todas partes. A algunos puede extrañarles esta conclusión. ¿Acaso los elevados precios del petróleo no recortan nuestras costumbres gastadoras? ¿No es positivo que entremos en un mundo sin Hummers? ¿No se nos está empujando a tomar medidas de ahorro energético? ¿No se nos está obligando a buscar fuentes de energía alternativas y más inteligentes: la energía solar y la térmica, la energía eólica y la de las olas? Sí, todo eso es verdad. Pero, al mismo tiempo, también se está obligando a la población y las autoridades a adoptar políticas a las que el movimiento ecologista se ha opuesto, a menudo con éxito, desde hace 40 años. Desesperados por amortiguar el golpe que supone un petróleo a 130 dólares o más el barril y por prevenir el descontento popular, los Gobiernos están tomando medidas que dejan helados a casi todos los ecologistas. La lista de retrocesos es larga.

Mientras en el norte hay familias que vuelven a las estufas de leña, en los trópicos hay comunidades que talan bosques con más intensidad que nunca, y en India los más pobres queman estiércol y un queroseno de dudosa procedencia. Aún más, el Congreso de Estados Unidos recibe fuertes presiones para incrementar las perforaciones y extracciones en plataformas marinas delicadas desde el punto de vista ambiental, como el norte de Alaska y una franja del norte del Estado de Nueva York. Muchos Gobiernos quieren volver a la energía nuclear y preven construir decenas de nuevos reactores, que se unirán a numerosas nuevas plantas alimentadas por carbón. 

Como es natural, los ecologistas se oponen, pero es dudoso que puedan oponerse en estos tiempos turbulentos a las presiones, los argumentos y las campañas en contra. Los argumentos sobre la seguridad nacional y la necesidad de reducir la dependencia de fuentes energéticas extranjeras e inseguras, las presiones para aumentar los subsidios a los combustibles en los países en vías de desarrollo y las campañas para reducir los impuestos sobre el petróleo y el gasóleo para los pescadores, los camioneros y las pequeñas empresas en los países industrializados. Hasta hace poco, era posible alegar que una gran subida de los impuestos sobre el combustible podía ayudar a reducir nuestra afición a los todoterrenos devoradores de gasolina (además de incrementar las arcas del Gobierno).

Hoy día, salvo entre las poblaciones más progresistas y acomodadas, sería imprudente el político que propusiera una cosa así. Y luego está la decisión, muy controvertida, de incrementar la energía alternativa de moda, el etanol, sobre todo en su modalidad menos sensata, que es la de producir el combustible a partir de maíz. No sólo es mucho menos eficaz que el proceso a partir de caña de azúcar, y no sólo beneficia de forma desproporcionada a determinados intereses especiales agrarios y empresariales, sino que -al menos en el caso de Estados Unidos- ha tenido un efecto de sustitución negativo. Ahora que los agricultores del Medio Oeste de EE UU se han pasado al monocultivo y han convertido miles de hectáreas de soja y trigo en maíz, el precio de los primeros ha subido. 

Esto nos lleva al derrumbe de la esperanza ecologista en que avancemos hacia una producción de alimentos más benigna con el medio ambiente (es decir, “orgánica”), con unos agricultores locales que cobran precios decentes (es decir, “comercio justo”) a unos consumidores agradecidos y más sanos. No sólo la crisis energética está colocando a muchos agricultores y pescadores contra las cuerdas, sino que el aumento de los costes de los alimentos en general y la demanda creciente de 1.000 millones más de asiáticos están reavivando los llamamientos a tomar unas medidas que los ecologistas siempre han detestado. 

Así que no tengo la menor duda de que los argumentos en favor de la producción de alimentos transgénicos tienen muchas más posibilidades de ser aceptados hoy que hace 10 años; si hay que escoger entre las necesidades dietarias de 6.500 millones de personas (en 2050, quizá 9.000 millones) y los temores sobre los alimentos transgénicos, el resultado parece claro. La demanda de alimentos permitirá vencer las aprensiones sobre el método de producción. Lo mismo ocurrirá probablemente con los llamamientos de algunas empresas agroquímicas para que se utilicen más fertilizantes y pesticidas. Cada lado asegurará tener la ciencia de su parte y recurrirá a sus propios expertos. Pero, al final, es muy posible que las consideraciones políticas y de seguridad pesen más que las preocupaciones ecológicas y de salud. 

Las inseguridades sobre el abastecimiento de alimentos ya han hecho que los grupos agrarios de presión de tipo proteccionista, desde Francia hasta Japón, afirmen que sus políticas de altos aranceles sobre las importaciones de alimentos han estado muy justificadas, porque sólo con el mantenimiento (o incluso el refuerzo) de esas barreras pueden los países tener garantizada la presencia en la mesa de pan y manzanas en momentos de crisis. Estas afirmaciones interesadas preocupan a los economistas del desarrollo, que dicen que la mejor forma de que Europa ayudara a África a prosperar sería permitir la importación de alimentos y, de esa forma, mejorar el nivel de vida de millones de cultivadores africanos de frutas, aceite de oliva, cereales, vino y otros productos.

Pero por sólido que sea este argumento, las posibilidades de que se haga realidad y de que se establezca un régimen de libre comercio agrario mundial han disminuido. Y aún no hemos hablado de las posibilidades de agitación política y social como consecuencia del encarecimiento del combustible y los alimentos, algo de lo que el Banco Mundial y la Organización Mundial de Alimentos llevan tiempo advirtiendo. Se podría escribir otra media docena de artículos sobre todos los aspectos del problema.

Lo único que hemos hecho aquí es señalar que las nuevas tendencias, con sus repercusiones tanto en los países ricos como en los pobres (salvo unos cuantos exportadores de petróleo), están erosionando, y van a erosionar aún más, muchas de las victorias conseguidas y de las teorías sostenidas por el movimiento ecologista. La intensificación de las perforaciones de petróleo en zonas delicadas, el regreso de la energía nuclear, las presiones sobre los bosques tropicales y boreales, la preferencia por el etanol procedente de maíz, la posibilidad creciente de que se recurra a la agricultura transgénica y a un mayor uso de fertilizantes y el impulso dado al proteccionismo agrario del Primer Mundo son elementos que suscitan pesimismo entre los amigos de la tierra. Y deberían suscitarlo entre nosotros también. Por supuesto, los ecologistas resistirán y, a largo plazo, es incluso probable que los desorbitados precios energéticos sirvan de aliciente para crear fantásticas tecnologías alternativas.

A los lectores que vivan en comunidades con alto nivel de educación y de conciencia ecológica (y de renta), desde Seattle hasta Estocolmo, y que ya disfruten de las nuevas tecnologías inteligentes, este artículo puede parecerles demasiado sombrío. Pero es posible que no se den cuenta de lo privilegiada que es su situación en comparación con la mayor parte de la humanidad. En estos momentos, los tremendos aumentos de los costes del combustible y los alimentos están haciendo que muchos reclamen una rebaja de las exigencias en muchos frentes. Si esa tendencia prevalece, es muy probable que nuestro mundo se aleje cada vez más del sueño ecologista sobre una humanidad capaz de ordenarse de otra manera. Quizá ese sueño no podía hacerse realidad ante nuestra continua expansión demográfica, el increíble aumento de la demanda de bienes y servicios que la acompaña y el agotamiento de varias reservas clave de materias primas. Sea o no así, la desagradable realidad actual es que las cosas no están mejorando, sino todo lo contrario, para los defensores de un planeta más limpio y acogedor. Paul Kennedy es director del Instituto de Estudios sobre Seguridad Internacional de Yale.  

Fuente: el pais.com

Las dos caras de la inversión en energías alternativas

Martes, Agosto 5th, 2008

27/07/08

El cambio de sensibilidad de los consumidores y de los políticos hacia los problemas medioambientales ha abierto una veta para la inversión.“Sin que nuestra intención sea alabar a aquéllos que argumentan que el cambio climático es la cuestión más grave a la que se enfrenta la raza humana en la actualidad, empieza a ser evidente que en los próximos veinte años va a representar una de las mayores áreas de inversión”. Así introducía hace unos meses el director de inversiones de un importante banco de inversión una nota dirigida a sus clientes, en la que intentaba persuadirles de la conveniencia de no perderse este tren de oportunidades.


Su recomendación llegaba en un momento de plena efervescencia de la “inversión verde”, auspiciada por los grandes gestores de fondos que, siempre atentos a todo aquello susceptible de generar beneficios, marcan las tendencias del mercado.Como consecuencia de esta moda, basada en expectativas hasta cierto punto razonables teniendo en cuenta la creciente sensibilidad de los consumidores y los poderes legislativos hacia los problemas del medio ambiente, pero también justificada por una indisimulada especulación, las compañías dedicadas a la generación de energías alternativas (eólica, solar y biocombustibles), así como las proveedoras de servicios y tecnología medioambiental, hicieron su agosto durante el año pasado. El estallido de la crisis crediticia no sólo respetó a unas empresas que, en buena parte, eran unas recién llegadas a la bolsa, sino que actuaron como sector refugio en las fases de mayor volatilidad del mercado. Los expertos interpretaban que las nuevas políticas energéticas de los gobiernos no tenían marcha atrás, lo que de algún modo garantizaba las inversiones.
El paso de los meses ha mitigado el optimismo. “El endurecimiento del acceso a la financiación es uno de los motivos”, dice Isidoro del Álamo, analista de Venture Finanzas. El interés en estas compañías “se fundamenta en la visibilidad [del negocio] a largo plazo y en objetivos también futuros. Necesitan apoyo financiero y apalancamiento. Esto no es ahora fácil teniendo en cuenta las incertidumbres del entorno”, añade Del Álamo.Por otra parte, los inversores han empezado a fijarse más en los datos fundamentales de las compañías. “Veníamos de unos tiempos en que valía todo. Esto se ha perdido. No es lo mismo hablar de empresas dedicadas a la producción de energía eólica, que ya contribuyen al sistema energético, que de compañías de energía solar o biocombustibles, tecnologías que se encuentran en fase más experimental. Éstas pueden llegar a ser un complemento, pero ahora no son competitivas”, explica el experto de Venture Finanzas.“El inversor que entra en este sector está comprando, en cierto modo, humo. Su potencial de crecimiento es muy elevado pero, de momento, está muy difuminado”, según un gestor.Los expertos sostienen que en este universo heterogéneo, representado por seis compañías en el mercado español (Abengoa, Acciona, Fersa, Gamesa, Iberdrola Renovables y Solaria), hay que ser muy cuidadosos y diferenciar unos proyectos de otros.


En principio, la corrección de las cotizaciones de las acciones de estas empresas desde el comienzo del año –pierden entre un 1,63%, en el caso de Gamesa, y un 71,74%, en el de Solaria– han situado a esta media docena de valores con un interesante potencial de revalorización hasta sus precios objetivos. De acuerdo con las valoraciones que maneja el consenso de los analistas que reúne FactSet, el recorrido al alza de los títulos oscila entre el 19,9% de Gamesa, y el 174,74% de Solaria (ver cuadro).
Pese a contar con menor proyección teórica, Gamesa es el valor más recomendado por las firmas de inversión. El 76% de las los equipos de análisis que elaboran el consenso de la agencia Bloomberg aconseja comprar acciones de la compañía eólica. “Es verdad que cotiza con prima [respecto al resto del sector], pero no me preocuparía, ya que está bien posicionada en tecnología y tiene visibilidad a largo plazo”, sostiene Del Álamo.Iberdrola Renovables es otra de las opciones en la que más atención fijan los expertos. Consideran que la próxima aprobación del nuevo marco regulatorio del sector en Estados Unidos podría favorecer a la empresa, ya que concentra el 50% de sus capacidad de crecimiento en ese país.Proyección en EEUU Los analistas de Ibersecurities han revisado recientemente al alza sus estimaciones sobre Iberdrola Renovables “fundamentalmente por los mayores precios de venta esperados en EEUU, así como por el incremento de la capacidad de almacenamiento y gestión de gas en el país norteamericano”. Estos expertos creen que en la situación de incertidumbre actual del mercado la compañías podría continuar actuando como valor defensivo por su modelo de negocio diversificado y riesgo limitado, y han cambiado su recomendación de vender a comprar.Además de la entrada directa en acciones de las compañías dedicadas a las energías alternativas que cotizan en  bolsa, el inversor tiene la opción de tomar posiciones en este sector a través de los fondos de inversión. En España se comercializan once instrumentos de inversión colectiva con la clasificación de ecología y tecnología medioambiental.Los hedge fund están también cada vez más activos en este segmento. Man Group, una de las firmas de inversión alternativa más importantes del mundo, acaba de anunciar el lanzamiento de un nuevo fondo, denominado MENA Associated Gas and Global Enviroment, que pretende captar 1.500 millones de dólares para invertir en proyectos de gas asociados a la producción de petróleo crudo y su utilización en la generación de electricidad de otros productos, de modo que se contribuya a reducir los gases del efecto invernadero. fuente: expansion.com

Septiembre, próxima cita de los expertos en RSC que trabajan en la Guía ISO 26000

Martes, Agosto 5th, 2008

Chile acogió el pasado día 30 el Segundo Seminario Internacional ISO 26000 y su capital, Santiago, se prepara de nuevo para la VI Reunión del Grupo de Trabajo de Responsabilidad Social – Chile 2008 

 Santiago de Chile, 1 Ago. (RSrevista.com).- Santiago de Chile ha sido la sede elegida por los expertos en RSC para coger estos dos grandes eventos que abren el debate sobre la futura norma internacional ISO-26000 sobre RSE –que finalmente será una Guía de recomendaciones y que verá la luz en 2009–.

El II Seminario Internacional ISO 26000 tuvo lugar este miércoles, día 30, en el Auditorio Campus Casona de Las Condes de la Universidad Andrés Bello, y ha sido la antesala del Grupo de Trabajo de RS - Chile 2008: el mayor foro internacional sobre RSE, que reunirá a más de 400 delegados de 80 países durante la primera semana de septiembre.

El Seminario sobre la ISO 26000 de esta semana tuvo como invitados al director General de RSE de SONY Corporation, Hidemi Tomita, que expuso los desafíos y las estrategias de comunicación en responsabilidad social, y el coordinador del equipo a cargo de la redacción integrada de la ISO 26000, Jonathon Hanks, que a su vez, abordó los acuerdos de la última reunión plenaria que se celebró en Viena, Austria.Estos expertos forman parte del foro internacional convocado por la Organización Internacional de Normalización (ISO), para crear la norma que será la base de lo que se entenderá por responsabilidad social a nivel mundial.

En el encuentro del pasado día 30, organizado por el Instituto Nacional de Normalización (INN), participaron cerca de 300 expertos nacionales de la empresa privada, gobierno, universidades y ONG. Además, se expusieron las experiencias en RSE de las organizaciones Codelco, CAP y Sodimac.A la VI Reunión del Grupo de Trabajo de Responsabilidad Social – Chile 2008, que se celebrará entre el 1 y 5 de septiembre, asistirán representantes de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrolllo Económico (OCDE) y Global Reporting Initiative (GRI), entre otras organizaciones.ISO, dedicado al desarrollo de normas para productos, servicios y prácticas de gestión, está promoviendo, desde 2005, la elaboración de la norma ISO 26000, que reconocerá a la RSE como un elemento esencial en el buen desempeño de toda la organización. Los contenidos de la norma orientarán a la empresa privada, los servicios públicos, los centros de educación y otras organizaciones sociales en la aplicación de valores, principios, procesos y prácticas en temas como los derechos humanos, asuntos laborales y el trabajo con los consumidores y la comunidad.